Si bien se percibe una presencia mayoritaria de estrenos procedentes de Estados Unidos (146), es interesante destacar una cantidad, nada desdeñable, que llegó de otros países: Reino Unido (26), Francia (11), España (8), Argentina (6), México (5), Australia (4), Alemania (3), Canadá (3), China (2), Dinamarca (2), Emiratos Árabes (2), Italia (2), Japón (2), Bélgica (1), Cuba (1), Eslovenia (1), India (1), Irlanda (1), Malasia (1), República Checa (1), Rusia (1) y Tailandia (1). Además de ello, 29 de las 260 películas estrenadas en 2015, fueron peruanas, incluyendo la más taquillera del año.
Revisemos algunas estrategias de los complejos cinematográficos. UVK (Larcomar), aprovechó su “sala arte” para programar cintas valiosas como “Enemigo de clase”, “Leviatán” o “El viaje de Bettie”, por citar sólo tres, en una programación semanal fija, sin rotación interna de horarios. Cinemark (Jockey Plaza) eligió viernes y sábado, en horario estelar (2 funciones cada noche) para el lanzamiento de documentales como el de Amy Winehouse. Finalmente, para fidelizar a un sector infantil Cineplanet (Alcázar) estrenó en abril “Barbie súper princesa” y en agosto “Barbie, campamento pop” en las tardes del sábado y domingo (una estrategia similar al lanzamiento de “Todos los perros van al cielo”, en el viejo Alcázar, allá por 1991.
Este año que termina visité los multicines en 52 ocasiones y tuve la suerte de ver algunas películas valiosas. Permítanme compartir una lista absolutamente subjetiva. Los mejores estrenos en las salas comerciales de Lima, en orden cronológico, fueron:
“Francotirador”, de Clint Eastwood, drama bélico, tenso y complejo, realizado con pulso firme y gran lucidez.
“Foxcatcher”, de Bennett Miller, drama psicológico, siniestro y escalofriante; soberbio estudio de caracteres.
“Vicio propio”, de Paul Thomas Anderson, rompecabezas complicado pero divertido, hermosa evocación de los psicodélicos 70’s, filtrada por las reglas del cine negro.
“Kingsman: El servicio secreto”, de Matthew Vaughn, fresca, inteligente e irónica vuelta de tuerca al subgénero de espías.
“Babadook”, de Jennifer Kent, sólida exploración del terror y los miedos íntimos sin recurrir a posesiones demoníacas o actividades paranormales.
En mayo se estrenó la película del año: “Mad Max: Furia en el camino”, de George Miller, un western punk violento y vertiginoso, una experiencia 3D emocionante, propulsada por un sentido del ritmo y un score extraordinarios.
“Intensa Mente”, de Pete Docter, es visualmente innovadora, posee momentos deslumbrantes, está repleta de humor y ternura.
“Travesuras del amor”, de Peter Bogdanovich, es una comedia vodevilesca que funciona por sus ingeniosos diálogos y un extraordinario juego actoral.
“NN: Sin identidad”, de Héctor Gálvez, es la visión de un humanista, película necesaria para entender mejor nuestro pasado reciente.
“Está detrás de ti”, de David Robert Mitchell, retoma el espíritu del slasher ochentero para crear una pesadilla inquietante.
“Puente de espías”, de Steven Spielberg, es un apasionante thriller de espionaje con la Guerra Fría como telón de fondo.
A esta lista se podrían agregar, siempre en orden cronológico: “Ninfomanía: Parte I” (L. von Trier), “Leviatán” (A. Zvyagintsev), “Magallanes” (S. del Solar) y “En la cuerda floja” (R. Zemeckis).
Fue un año marcado por la abrumadora oferta fílmica de las plataformas digitales, encabezada por la emblemática Netflix, fenómeno del que daré cuenta en un libro que saldrá el próximo mes.
Y eso es todo. ¡Feliz Año Nuevo!
(*) E.G.Salcedo, es periodista egresado de la Universidad de Lima , critico e investigador de cine .