La pelìcula comienza con una acercamiento al mundo de la protagonista: Portadas e interiores de revista de espect
àculos, fotos de Brigitte Bardot, Marilyn Monroe, Elizabeth Taylor, que son las personalidades que ella asumirà pero que al mismo tiempo seràn la causa de su neurosis. Su vida transcurre entonces entre 2 polos o extremos: Sueños de grandeza y la incomprensiòn y/o utilizaciòn de los demàs, representados por los militares, grupo al cual pertenece su marido (Tommy Lee Jones), quien al principio se muestra tolerante y de cierta forma còmplice de su mujer al cubrir su conducta licenciosa (el topless en la playa por ejemplo).

A partir de esta secuencia (que se entrelaza con la visiòn turbia de hombres buscando rastros de radiaciòn )comienzan los conflictos. Parece que el director Tony Richardson ha intentado un paralelo entre una mujer frustrada y una crìtica a la polìtica de armas nucleares de los Estados Unidos. Carly Marshall (Jessica Lange) , no provoca làstima, sino deseo. Basta una mirada, un gesto, un caminar al estilo Marilyn Monroe para recordar algunas escenas de una cinta a la que se hacer referencia : Me refiero a " Niagara" de Henry Hathaway. Mientras la "bomba rubia" aparecìa en una estaciòn de bus con un vestido muy ceñido y era mirada por un grupo de marineros.

Gente màs conocedora del trabajo anterior del director ha afirmado que la puesta en escena es correcta. Es cierto, y esto es por la carrera teatral ejercida por Richardson antes de dedicarse al cine; de ellos se deriva el emplazamiento mayoritario de las situaciones en interiores , en busca del intimismo y el acercamiento a los problemas de los personajes. Precisamente , la secuencia de la primera explosiòn de furia de Carly demuestra un buen manejo de los espacios y del desplazamiento.

Pero volviendo a la relaciòn de los protagonistas , no se ha pretendido apelar al famoso "Amor Loco" o la "Pareja maldita" , como sì ocurriò , guardando las distancias del caso , con el film francès "Betty Blue"(1988), de J.J.Beineix, donde la pasiòn de la mujer rayaba con la locura e iba màs allà de los lìmites del encuadre. En "Cielo Azul" ese volcàn eròtico de la alienada Carly no desborda la pantalla , se muestra en conjunto mesurado, contenido, domèstico. En ningùn momento se detallan las causas de su comportamiento ; probablemente al director no le interesaba hacerlo . Su vocaciòn frustrada es tratada a nivel superficial; lo que es destacable es la semejanza con personajes femeninos de otras pelìculas, que arremeten contra la masa que no entiende por hipocresìa y doble moral lo que ellos consideran "Anormal" y por lo tanto digno de castigo.
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