lunes, 24 de marzo de 2014

Crìtica: 300, el nacimiento de un Imperio, de Noam Murro.

Por: Diego Mezarina

"300 - El nacimiento de un imperio" . EL LADO “B”

De seguro nuestros seguidores de mayor kilometraje (base 4, 5 ó 6) recordarán los viejos discos de vinilo, en particular aquellos de 45´(los más pequeños) que contenían en su LADO A, la canción de moda, el tema sensación del mes. Por el contrario, en el LADO B se tenía la canción relleno, una sin mayor proyección, pero que era necesaria a efectos de no presentar un producto incompleto al consumidor de turno. 

Pues bien, eso es lo que representa la secuela de “300”… EL LADO B, una cinta poco inspirada y saturada por un sinfín de efectos sanguinolentos, cual videojuego glorificado. El responsable de esta afrenta es Noam Murro, quien debiera tomar la posta de esta “saga”, quedando Zack Snyder (director de la primera entrega), como productor general y co-guionista.



Lo que tenemos aquí es una historia paralela, con toques de precuela y muchas licencias. Un relato de hechos simultáneos a la campaña de Leónidas, centrados en los combates marítimos entre las fuerzas del imperio persa, comandadas por la implacable Artemisia (Eva Green) y la Alianza griega, con Temístocles (Sullivan Stapleton) como su líder.

Siendo justos, el inicio de la cinta es un tanto atrayente, así como también dinámica en su propuesta: La caída de Darío, la congoja y posterior transformación divina de Jerjes, el trágico origen de Artemisia. Cada uno de estos eventos, ilustrados claro está, con su respectivo y contundente flashback. No obstante, todo quedó en eso… un destello de ingenio e lucidez, un mezquino sample de lo que pudo ser…

Lo que los grandes estudios americanos se resisten a comprender (o aceptar), es que por más efectos rimbombantes de audio y video (3D y 4D incluido) que se puedan incluir en una cinta, si el GUIÓN de la misma no es competente, si la trama en sí es plana y/o predecible en su ejecución, su valor artístico será nulo. Pero bueno, un poco ingenua también mi apreciación, tomando en cuenta las características mercantiles de esta industria audiovisual.

Queda claro que Snyder y Legendary Pictures, están siguiendo la misma estrategia de sagas como “El Hobbit”, “Harry Potter” o incluso “El Valor de la Verdad” (versión Tilsa y Roberto Martínez) buscando así extender la trama al máximo posible. Simples matemáticas… a más secuelas, mas GANANCIA. Demos un breve vistazo al elenco, puntualmente, a los dos contendientes de turno: Temístocles y Artemisia.

Temístocles… en el papel, un mítico general, verdugo del gran Darío y líder de la resistencia griega. No obstante, la interpretación sosa y poco inspirada de Stapleton hizo literalmente naufragar al personaje, haciéndolo prescindible y olvidable. En concreto, la cabeza cercenada de Leónidas mostro mucho más carisma y personalidad en escena, que la exhibida por este insulso reemplazo irlandés.

Artemisia (Green) por otro lado, es tal vez lo único rescatable de esta entrega. Un personaje implacable y estratégico, una antagonista de carácter manipulador, aunque vulnerable a sentimientos de corte más humano. Expresamente, al estrecho (aunque enfermizo) vínculo que esta logra forjar con Temístocles, tras un breve pero apasionado encuentro. Es claro aquí que la antagonista ejerce una fuerte influencia sobre el buen Temístocles, sembrándole dudas, volviéndolo por momentos taciturno e incapaz… una especie de “Cosito”, versión griega.

Y bueno, no podía dejar de mencionar el plato fuerte de esta entrega: “The Inmortals(Los inmortales), ahora en su nueva y repotenciada versión, al mejor estilo de la cinta “Depredador”, medio metro más altos, acorazados, greñas incluidas y con su correspondiente gruñido altisonante. ¡En serio!, por un momento estuve esperando un cameo de Schwarzenegger.

En definitiva, Snyder quedó en deuda. Más le vale retomar su rol de director si pretende que el cierre de esta trilogía (¿?) tenga algo de decoroso y un tanto menos de efectista (aunque después de “Suckerpunch”, cualquier cosa es posible ya). Bueno, es todo respecto a esta cinta. En definitiva… PERDIBLE.

¡Vean cine! (pero BUEN cine)

El Diego. 

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