Me entristece la partida de Walter Meza. Salvo un veterano pariente mío que ya estaba retirado cuando yo era niño, Walter fue la primera persona ligada a la comunidad cinematográfica que traté de cerca, lo que me doy cuenta ahora, fue una gran suerte para mí, porque me enseñó mucho, no sólo de cine, y se convirtió en un amigo entrañable y referente personal.
Lo conocí en el Cine Club Méliés, en Pueblo Libre, en el local de la Asociación Cristiana de Jóvenes, en 1991, prácticamente en la mitad de la existencia de ese gran cineclub que tuvo Lima, entre 1980 y 2002. Gran cinéfilo y cineclubista, actor que en su juventud participó en el Grupo Abeja y trabajó en una obra dirigida por Alberto Ísola, vamos a extrañarlo, por sus cualidades profesionales y sobre todo personales, tal vez el miembro de la comunidad más respetuoso, discreto y humilde que he conocido, alejado siempre de la soberbia, la pedantería y la mezquindad. Sin haberlo pretendido, Walter ha dejado una honda huella en la difusión cultural del cine peruano. Todos los honores para él.
Por su parte el dr Jorge Villacorta , biologo del hospital y conocido critico de arte, hizo una reseña del film y de Charles Chaplin. La influencia de los padres de Chaplin quienes destacaron en el teatro de varietè , en Londres, antes de llegar al año 1900, permitiò su desarrollo como actor.
Al fallecer muy joven su padre,y su madre padecer de transtornos mentales , Chaplin tuvo que vivirf en orfelinatos o casas de refugio y fue en 1910 , habiendòse empapado de toda esa tradiciòn y que pertenecìa a sus progenitores , viajò a los EE. UU, època con la que coincidiò el surgimiento del cine en California y a partir de alli comenzò su ascenzo artìstico.
(*) Foto de Walter Meza y datos del cine club en el Instituto Nacional de Salud del Niño de www.isn.gob.pe - 17-03-2011.
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