jueves, 19 de mayo de 2011

LA VIDA SIN ZOE, (1989) de Francis Ford Coppola, episodio de Historias de Nueva York.

Francis Ford Coppola dirigiendo.

Cuando le preguntaron a Coppola, por què realizò una historia tan sencilla y rompiò con el motivo de interès, es decir, el conflicto, èste respondiò: "Simplemente quise demostrar que lo podìa hacer". Esto es cierto , pero lo importante no es su sobrada actitud sino còmo lo hizo. A pesar de carecer de la ostentaciòn , que sì observo en "Apuntes al natural" de Martin Scorsese, la pelìcula no es mala, solamente es diferente y marca un descanso en el realizador.

Recordemos que su film anterior, "Tucker, el hombre y su sueño" cinta de gran presupuesto, fracasò en la taquilla . Lògico era, pues producir y avocarse a algo menos conflictivo y elaborado. De estructura clàsica , la pelìcula es eficaz en su tratamiento visual. Por ejemplo, en el uso de los ambientes internos y externos y en la funcionalidad de los diàlogos, siendo el momento màs ìntimo cuando en el parque Zoe congenia y anima a Abu , el niño rico que no tiene amigos.

En cambio, el movimiento de la càmara , tan caracterìstico en su cine, està atado, sòlo se libera en el asalto y el encuadre se inclina, para no provocar la identificaciòn el lente no ocupa el punto de vista de ningùn personaje, lo vemos todo como en un teatro, la violencia se asemeja màs a un cosquilleo que a una golpiza. De lo narrativo , lo màs destacable es un elemento emblemàtico que se repite en otras de sus pelìculas, hablo de la ausencia , el rechazo y el deseo de protecciòn de la figura paterna. Es un sentimiento inconsciente visto en la bùsqueda de Martin Sheen en "Apocalipsis Ya"(1979). El padre y la unidad familiar es parte importante en la tradiciòn de los italo-norteamericanos. Zoe recuerda a su progenitor rodeado de un halo que resalta su presencia y cuando llega, su apariciòn es repentina pero esperada. Se muestra calido y dispuesto a reestablecer el orden hogareño y por tanto el equilibrio matrimonial. La reuniòn final teniendo como fondo el Partenòn y las vivas al padre por su interpretaciòn son el colofòn de esta anècdota, pero no historia , que el maestro nos cuenta sin dejar del todo ese estilo que lo ha hecho famoso.

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