domingo, 6 de mayo de 2012

Homenaje al Crìtico de Cine Nelson Garcìa Miranda: El Danzante de Tijeras, de Jorge Vignati . 2º Parte.

Por: Nelson Garcìa Miranda. (*)

Bien, esos efectivos rodeos que da Vignati y su càmara al grupo originan una interesante dinàmica de impresiones en la visiòn y atenciòn del espectador . La permanente construcciòn y de-construcciòn del encuadre, del que he hablado anteriormente , renueva en el espectador constantemente el mismo espectàculo. Por otro lado, la danza de las tijeras es mostrada en su totalidad en un plano secuencia en progresiòn infinita, perfecto  ( la imagen es siempre precisa a pesar del accidentado terreno que pisa el camarogràfo ), y parsimonioso hasta en el màs mìnimo movimiento , como si el accionar de idas y vueltas del realizador fuera tambièn una especie de danza. Esta integraciòn progresiva igualmente influye decididamente en el espectador , ya que èste supera esa impresiòn primera de pasistas en competencia acrobàtica , para ser introducido , poco a poco , en el verdadero misterio de la danza de las tijeras hasta serle revelado su espìritu. 


Ya Arguedas nos refiere , en especial en su cuento La agonia de Rasu Ñiti , que la danza de las tijeras  (tonada musical y coreografìa) es una invocaciòn paulatina a los ancestros , los cuales se manifiestan transustanciados en el fakirismo del danzak  ( y porque no decir tambièn , en este caso, en el fakirismo del camarogràfo - realizador) , y escenificaciòn de la secreta y antigua lucha entre la cultura aborigen , la inca, representada en el còndor, y la cultura invasora, occidental, representada en el caballo. Ambos habitan y conflictùan en el danzak en trance. Todo en evidente secreto como en la cultura peruana, y tambièn en la secreta evidencia de la realizaciòn cinematogràfica que trato. 


Asì, ,por primera vez en el cine peruano , hay una adecuaciòn expresiva entre el lenguaje cinematogràfico empleado y el tema filmado, en cuanto a un cine de opciòn instantànea . Simbiosis, producto de la lùcida mirada, sereno pulso y buen paso de Jorge Vignati . Que ademàs tiene el suspenso de un cine hacièndose en ese instante  . Que supera sus propios  lìmites de documental . Y lo que es mejor, no tiene ese folklorismo exhibicionista y oportunista de algunos documentales de la llamada Escuela Cuzqueña y otros que se siguen haciendo . Danzante de Tijeras es Cine Nuevo. Làstima que no pueda verlo Josè Marìa. 

(*) El articulo proviene de la revista Hablemos de Cine - Nº 68 - año 12 - 1976.


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