domingo, 27 de mayo de 2012

La Historia de Adele H (1975) , y La Piel Dura (1976), de Francois Truffaut . 1º Parte.

Por : Constantino Carvallo Rey.  (*)

La Significaciòn del Espacio.

En el año 1977 hemos podido ver , con unas semanas de diferencia, dos films de Francois Truffaut: La Historia de Adele H  y La Piel Dura (1976). Encontrar lo que de comùn tienen ambos y relacionarlo con la obra entera de Truffaut  es una tarea complicada que atentarìa contra los lìmites de este artìculo. Por ello intentarè tan sòlo presentar estos films partiendo de su contraposiciòn màs notable, esto es, su distinto modo de entender las relaciones humanas, lo que trae consigo dos formas opuestas de tratar el espacio cinematogràfico.


Adele H, narra la historia de la hija menor del escritor francès Victor Hugo, que, obsesionada por un teniente del ejèrcito inglès, abandona a su familia y va a Amèrica donde èste se encuentra destacado. Atormentada por el recuerdo de la tràgica muerte de su hermana y rechazada sistemàticamente por el teniente , la joven Adele desarrolla un proceso de descomposiciòn interior que culmina en un virtual autismo , terminando sus dìas en un sanatorio mental. La historia de Adele es pues, historia de una locura. Francois Truffaut  encuentra un adecuado estilo para expresar el universo cerrado y angustiante de la enajenada Adele. La puesta en escena recurre a tres lugares significativos : la pequeña casa-pensiòn, el correo -banco regularmente frecuentado y la libreria donde compra las hojas para su Diario. En los 3 lugares el espacio se destaca por sus limìtes: son recintos cerrados , sin salidda, como la obsesiòn de Adele. El encuadre refuerza esta estrechez, capturando al espacio y oprimiendo a los personajes, asi los limites del encuadre resultan los lìmites de la realidad. En los exteriores la significaciòn del encuadre es màs notable , asì, cuando Adele se encuentra con el teniente en un espacio supuestamente abierto, la càmara es tan precisa que las rocas y el paisaje del contorno se tornan tambèn en muros opresivos: Las oscuras fronteras del yo dividido.


Haciendo honor al espìritu de nuestra època creo que una interpretaciòn psicoanàlitica realzarà màs el acierto de Truffaut . Erik Erikson ha mostrado hasta què punto es nuestra anatomìa la que condiciona nuestdra percepciòn del espacio. Asì, mientras en el hombre es la posesiòn de un òrgano externo, de caràcter erèctil e intrusivo,lo que lo lleva a privilegiar el espacio exterior , en la mujer son los òrganos internos, con acceso vestìbular , los que condicionan su organizacikòn del espacio. De esta manera , señala Erikson , el àmbito propio del universo femenino es el espacio interior , cerrado, uterino, cuya imagen màs frecuente es la casa. Lògicamente ,la patologìa femenina està en relaciòn con este modo de construir el espaico "La observaciòn clìnica - dice Erikson - sugiere que en la experiencia femenina un espacio interior està en el centro de la desesperaciòn" . La salida al exterior , tan propia del hombre , aparece como la alternativa a la locura. " La Mujer que sufre quiere sobre todo , lo que el hombre tiene a saber, el equipo exterior y el acceso tradicional al espacio exterior " (1).

Adele Hugo, asfixiada entre sus propios muros, entabla con el teniente Albert Pinson una relaciòn que en ningùn sentido es eròtica. Adele anhela, sobre todo , poseerlo, identificarse con èl, y asi huir de su encierro.. Recordèmosla subida en la escalera mientras , satisfecha, contempla como su amado seduce a otra mujer, o aquella secuencia en que explica al teniente que puede poseer todas las mujeres que desee, e incluso que ella lo ayudarà a conseguirlas, porque lo ùnico que desea es estar a su lado, y entenderemos la naturaleza real de la obsesiòn de Adele y lo acertado de este tratamiento cinematogràfico que acentùa la opresiòn de un espacio invasor y el deseo alarmante de abandonarlo. El desenlace es tambièn consecuente : Adele, rechazada por el teniente , cierra totalmente su acceso al mundo exterior para alimentarse en adelante de su propia angustia.

Sin embargo, La Historia de Adele H , no llega a convertirse en un gran film. Francois Truffaut se niega a penetrar demasiado en la locura de Adele guardando una inconveniente distancia acadèmica. Los personajes no llegan a estar plenamente configurados y todas las relaciones que podrìan enriquecer la historia son sacrificados para mostrar los distintos momentos que crea Adele para ver a su amado y las molestias que a este le ocasiona el asedio que padece. Asì por ejemplo, al inicio del film, la solitaria Adele tiene un sueño en el que se identifica con su hermana ahogada y se despierta angustiada. Aparentemente esta especial interacciòn familiar cobrarà importancia con el desarrollo del film. Sin embargo esto no sucede, la pista se pierde y la locura de Adele termina pareciendo un tanto irreal. 


Por tanto un cierto afàn por rescatar del olvido històrico a la hija menor del novelista francès lleva a Truffaut a contaminar la historia con cierto documentalismo que la conduce al absurdo final en el que mientras una voz en off nos narra el destino de Adele, vemos en la pantalla fotos del entierro de Vìctor Hugo que poco o nada significan para el film.


 
(*) El articulo proviene  de la Revista Hablemos de Cine - Nº 69 - año 13 - 1977-1978. 

(1) No sòlo el psicoanàlisis encuentra esta diferente valoraciòn del espacio y su relaciòn con los sexos. Un autor como Philipp Lersch dice en su libro: "Sobre la esencia de los sexos" : "Con respecto al mundo esto no significa sino que la mujer vive màs en un mundo CERRADO ; el hombre en un mundo ABIERTO (....) La mujer permanece màs circunscrita al espacio inmediato y no posee ni esa amplitud ni esa fuerza que permite al varòn trasponer el espacio".

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