domingo, 27 de mayo de 2012

La Historia de Adele H ,y La Piel Dura, de Francois Truffaut. 2º Parte.

Por : Constantino Carvallo Rey (*). 

La Significaciòn del Espacio.

La Piel Dura es frente al universo de Adele el retorno a la luz. Truffaut abandona esa visiòn pesimista que habìa obligado a definir a sus personajes como "seres humanos ocultos"  que viven de espaldas a la sociedad. Ahora asistimos a una ingenua reconciliaciòn con el mundo que trae consigo alteraciones importantes en la estructura narrativa y en el tratamiento del espacio. La Piel Dura narra la historia de un pequeño pueblo de Francia durante un año escolar. El pueblito de Thiers, ubicado en el centro del mundo, posee una convivencia privilegiada que se sitùa , sin duda, antes del pecado original o del advenimiento de Freud y su perverso polimorfo. 

La sociedad es ahora un hogar càlido y solìcito con cada una de sus criaturas. En  un cosmos semejante la marginalidad pierde todo sentido y por ello el protagonista no puede ser màs un individuo aislado. La narraciòn se construye en torno a una serie de pequeñas anècdotas ordenadas por un punto de vista comùn: El de la infancia. Evidentemente un film asì planteado exigìa una fidelidad casi ascètica al punto de vista del niño. Truffaut cumple con esto sòlo en parte. Si bien la càmara està otra vez como señalaba Godard sobre los " 400 golpes " : "No a la altura del hombre (....) sino del niño". Truffaut no ha podido controlar el especial afecto que siente por su personaje : El solitario Julien Leclou. Este especial afecto termina por introducir en el film una suerte de historia paralela totalmente diferenciada de la narraciòn principal . Incluso la càmara cumple funciones especiales cuando quien entra al encuadre es Julien.

El primer plano, desterrado del resto dle film , cobra importancia, y Truffaut no permite que ningùn detalle quede sin subrayar, desde sus zapatillas rotas hasta su haraposo maletìn. Incluso una aguda melodìa, que nos remite al pìcolo que identificaba al Vìctor de "El Niño Salvaje" , acompaña cada intervenciòn del infortunado muchacho. Lo desalentador es que pese a todos los privilegios la historia de Julien Leclou no logra despertar el interès buscado y Julien desaparece del  film sin que sus compañeros ni nosotros lo lamentemos demasiado. El resto del film posee una acertada coherencia. En ese contexto infantil la humanidad parece entenderse como " la virtud del nùmero"  y la existencia transcurre exclusivamente en la actividad grupal. El tratamiento del espacio es otra vez el adecuado . El espacio exterior aparece como el àmbito natural del discurrir humano. Si en La Historia de Adele H cada habitaciòn se destacaba por sus lìmites , ahora cada recinto nos impresiona por sus proyecciones , por sus aberturas hacia el exterior . 

Las ventanas juegan en La Piel Dura un rol importante. La arquitectura de las casas hace que con sòlo asomarse a ellas todos los individuos queden comunicados entre sì. Los ejemplos son innumerables: recordemos la secuencia en la que la niña abandonada inicia un concierto de gritos que hace que en pocos segundos las ventanas se llenen de rostros comprometidos con el suceso. Tambièn al anciano paralìtico le basta con acudir a su ventana para casi introducirse en la sala de proyecciòn vecina en donde el operario vive tambièn de cara al exterior . Las aulas se destacan tambièn por sus enormes ventanas y a  dos niños les basta con subirse uno sobre el otro para, a travès de una ventana , contemplar extasiados còmo una mujer desnuda inicia su aseo. La innecesaria secuencia de Gregory es tambièn una grosera prueba de este privilegio del exterior. La promiscuidad parecer ser esencial a la convivencia y por ello los interiores aparecen tan sòlo como sutiles prolongaciones del fundamental espacio exterior. El universo es un universo de niños, un universo masculino (2). 

La càmara respeta coherentemente esta puesta en escena. El primer plano es excluido del film y toda la narraciòn parece construìda sobre un ùnico plano general que renuncia a destacar objetos o personas de esta equitativa comunidad.Es indudable que puede discutirse la realidad de los niños de Truffaut , para todos es obvio que muchos de los componentes menos luminosos de la condiciòn humana estàn ausentes del pueblo de Thiers y de sus niños. La crueldad por ejemplo, ha huido del universo y cualquier niño de La Piel Dura llorarìa de espanto con sòlo ver la lucha del alacràn y las hormigas que divierte a los niños de La Pandilla Salvaje . Lo que sì es discutible es que està "irrealidad" deba aceptarse como un criterio vàlido para enjuiciar el film. Lo evidente es que La Piel Dura logra transmitir una visiòn personal de la niñez que se integra plenamente a un tratamiento formal y por ello, como auguraba Jean Luc Godard, ya estamos hablando de "los niños de Truffaut como decimos los lanceros de Bengala, los reyes de la Mafia o los locos del volante".

(*) El artìculo proviene de La Revista Hablemos de Cine Nº 69 - año 13 - 1977-1978.

(2) La comunidad de niños de Thiers es fundamentalmente masculina . Incluso el film parece encaminarse hacia el descubrimiento de la pareja ; como grupo el colegio anuncia su transformaciòn en colegio mixto , y en forma individual la historia termina con la apariciòn de las niñas gracias a un paseo vacacional y el descubrimiento de las atracciòn sexual entre dos de los protagonistas.

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